Asociación cultural El Hocino Blesa
Teatro infantil (2003). La leyenda de la cruz del Hituelo

Indice


La tarde del 16 de agosto fue una de las más emocionantes, concurridas y entretenidas del verano de 2003. Cientos de personas se congregaron en la bodega de los Salas para asistir a la representación teatral de la leyenda de la Cruz del Hituelo ante el mismo peirón, para conmemorar su reciente restauración por parte de la Asociación Cultural el Hocino.

La cruz protagonista

Existe una narración tradicional sobre un dramático suceso supuestamente ocurrido en Blesa durante la expulsión de los judíos (o moriscos, según otras versiones orales). Unos amantes (judío él, cristiana ella) decidieron huir juntos para evitar la forzosa separación. Cuando el padre de ella los descubrió al salir del pueblo, trató de detenerlos y fue muerto. Los cristianos del pueblo levantaron el monumento del Hituelo para conmemorar el suceso. La recuperación del monumento y la leyenda para la memoria colectiva enriquece nuestro acervo común.

La representación de la leyenda tuvo tres valores clave:

- Los pequeños actores, niños y niñas de entre 4 y 9 años, caracterizando a cristianos y judíos, que hicieron las delicias del público con sus tiernas voces o convincentes muertes. Y más mérito tienen, teniendo en cuenta que los papeles se repartieron el martes, y sólo ensayaron el jueves 14. Los propios familiares se encargaron del vestuario, y Begoña, Silvia y Elsa de elaborar los caballos de cartón necesarios para diversas escenas.

- El trovador de la leyenda, Luis Cebollada, fue un ejemplo de dicción potente y limpia. Con su tono grave sostuvo el dramatismo de la historia, que algunos niños y niñas no podían imprimir a sus jóvenes voces.

- La excelente ambientación musical de Jesús Martínez, que interpretó con violín varias piezas de sabor medieval y medido tono doloroso, vestido de juglar.

Los niños, sin apenas nervios tras cuatro ensayos, se lo pasaron muy bien, y ha dejado un grato recuerdo entre todos los espectadores. Se dio la circunstancia de tener que retrasar la representación 24 horas debido a las tormentas que se sucedieron durante la tarde del día 15.

La obra de teatro se basó en la leyenda de la cruz del Hituelo, tal como la noveló el pintor blesino Salvador Gisbert hace poco más de cien años. Fue adaptada por Pedro Luis Arqued y otras personas que aportaron sus ideas, de tal forma que tuviese la justa brevedad y de que todos los niños tuvieran su frase para actuar.

El narrador, Luis Cebollada

· Los protagonistas

EL y ELLA (los amantes),
EL PADRE
Cristianos (ocho hombres y mujeres)
Judíos (siete hombres y mujeres)

ACTO I
[INTRODUCCIÓN]

Cuando la primera expulsión, que fue la de los judíos, era Regidor del concejo de Blesa, el rico hidalgo Pedro Beltrán, [sale el rico Beltrán a la plaza] hijo del pueblo y gran enemigo de los moros y judíos y en especial de estos últimos.

Tenía nuestro alcalde una hija de dieciocho años, la más hermosa de todo el pueblo y la más cristiana también, pero sea que la embrujaron, o sea que la juventud no repara en ciertas cosas, lo cierto es que estaba enamorada locamente del hijo de un viejo judío, rico sí, pero judío al fin,

[Se cruza grupo de cristianas con grupo de judíos, y los dos, novio y novia quédanse mirando mientras pasan]
[ELLA] - Nunca vi ojos tan embrujadores.
[Cristiana 1] - ¡Pero Elvira, es un infiel!
[ELLA] - Mi corazón no entiende de razas ni religiones.
[ÉL] - La hermosura de esa moza me haría cometer una locura.
[Judío cuatro] - Andad con cuidado. Es la hija del regidor.

Tolo el elenco artístico

A pesar de la prohibición de su padre, de los cuidados de su madre, de las amonestaciones de sus parientes y de lo mal visto que era por todos los cristianos del lugar; habiendo sido inútiles hasta entonces todas las reflexiones que se le hicieron para que dejara aquellos amoríos y olvidase al doncel;

En el año 1492 los Reyes Católicos ordenaron la expulsión de los judíos de los reinos de Castilla y Aragón.
Así es que cuando Pedro Beltrán recibió la orden por la que se mandaba que saliesen inmediatamente del reino todos los judíos, vio en ella la salvación de su honra, mancillada por los caprichos de su hija y se apresuró a cumplirla, con todo rigor para verse así libre cuanto antes de la presencia del novio de la muchacha, se apresuró a notificar la orden a los interesados advirtiéndoles:

[Padre] - Judíos, tenéis veinticuatro horas para abandonar Blesa. Pasado este plazo mandaré colgar del primer árbol a la salida del pueblo a todo el que desobedezca esta orden.

Recogieron lo que les fue posible, malvendieron lo que los cristianos les quisieron comprar y al día siguiente muy temprano, con grandes llantos y lamentos fueron abandonando el pueblo por grandes grupos.

[Salen los Judíos llorando camino de Moyuela]
[Judío uno] - Mi casa, toda mi vida dejo...]
[Judío dos] - ¿Qué será de nosotros?
[Judío tres] - ¿A dónde iremos ahora?
[Judío seis] - Mi familia ha vivido aquí por treinta generaciones
[Judío siete] - Ni vender mis tierras he podido.

Grupo de judíos blesinos

¡Pobres gentes! La verdad es que aquella orden de expulsión fue muy poco humanitaria, porque habéis de saber que, aunque judíos, todos ellos eran hijos de aquí, aquí se habían criado y aquí tenían sus intereses y afecciones y les dolía en el alma dejar todo ello para siempre, así es que no os extrañará saber que muchos de ellos, en vez de cumplir tal mandato, se resistieran hasta el último momento y que cuando se les obligó a salir del pueblo se ocultaran por las hoces y otros sitios escabrosos, en cuevas y entre malezas, prefiriendo vivir como fieras y perseguidos por la justicia, a abandonar su tierra.

[Judío cinco] - Prefiero vivir en las Hoces como una alimaña que abandonar la tierra de mis antepasados.
[Se esconde entre los matorrales]

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ACTO II

Pocos de los expulsados quedaban ya en el pueblo cuando el alcalde recibió la noticia de que algunos que habían hecho como que se marchaban, se escondían dentro del término, burlando así las órdenes recibidas. Para evitar tal cosa reunió Beltrán una porción de cristianos bien armados y al frente de ellos salió en persecución de los que se ocultaban, pero por más diligencias que hizo no logró dar con ninguno, a pesar de haber corrido por montes y veredas durante muchas horas, al cabo de las cuales, y por si su presencia era necesaria en el lugar, dejó a los suyos que continuasen la persecución y se volvió solo hacia su casa.

[Salen los cristianos armados a perseguirlos, pero no los encuentran.]

[Cristiano 2] - ¿Dónde se habrán escondido?
[Padre] - Tarde se hace. Vuelvo a casa. Seguid buscando hasta que no quede ninguno.

*
* *

ACTO III

Cerca estaba ya del pueblo el alcalde, cuando vio salir por el Gallipuén (arco de piedra, por debajo del cual pasa una acequia que sirve regar la vega baja del pueblo) un grupo de judíos, quizá el último que abandonaba el lugar; requirió sus armas por si era atacado al verlo solo, más a pesar de lo mucho que lo odiaban todos ellos, ninguno le dijo nada y ya se disponía a continuar su camino, cuando, entre los últimos jinetes que salían, distinguió -juzgad su indignación y asombro- al maldecido novio de su hija con ésta montada a la grupa de su caballo.

[Se cruzan según se describe]

[Padre] -¡Qué ven mis ojos! ¡Detente felón! ¡Hija infame, con él jamás!
[ELLA] -¡Oh no, mi padre espada en mano! Nunca nos dejará marchar juntos.
[ÉL] - Un arma llevo. El destino se burla de nosotros.

Con la celeridad del rayo se dirigió a ellos, cogió la rienda del animal y lo detuvo, pero antes de que pudiese articular una sola palabra, le dio el raptor tan terrible puñalada que cayó muerto al suelo.

[Apuñala al padre una vez.]
[Padre] - ¡Oh muerte cruel!
[ÉL] - Huyamos deprisa, no habrá lugar en el reino donde escondernos
[ELLA] - ¡Padre! Horrendo crimen. Su sangre nos perseguirá siempre.

Los primeros que descubrieron el cadáver del infortunado Beltrán fueron los que habían salido con éste a perseguir a los que se ocultaban para burlar las órdenes reales. Al reconocer al cadáver le encontraron, clavado en el pecho, un puñal de extraña forma y cuya empuñadura estaba materialmente cuajada de piedras preciosas.

[El grupo sale a escena]

[Cristiano 3] - Es el regidor
[Cristiano 4] - Lo han asesinado
[Cristiano 5] - Mirad es el arma del Judío Joseph.
[Cristiano 6] - ¡Han huido!

Grupo de cristianos blesinos


Todos los presentes reconocieron el arma homicida por habérsela visto al viejo judío, padre del novio y ya podéis figuraros los comentarios que haría la gente el pueblo, al saber que la hija de Beltrán había huido de su casa con el matador de su padre.

Aunque algunos de nuestros paisanos salieron al momento en persecución del asesino ya no les fue posible darle alcance ni aun seguir su pista. No pudo darse con ellos y sólo pudo saberse, pasado algún tiempo, que se habían embarcado en Barcelona con rumbo a uno de los puertos de Alemania.

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Momento clave de la obra

ACTO IV

[SALEN TODOS]

Por acuerdo del concejo el puñal fue vendido por una cantidad respetable en Zaragoza, y su producto destinado a la construcción de un monumento que perpetuase la memoria del suceso. Se hizo una bonita cruz de piedra, con su fuste, gradas y pie, toda ella llena de afiligranadas labores góticas del mayor gusto, y con los santos patronos del pueblo en el capitel y el cuerpo yaciente de Pedro Beltrán bajo los pies del Crucifijo.

Emplazada la Cruz en el mismo sitio en que había sido consumado el asesinato, existió allí muchos años, hasta que, para ensanchar los huertos contiguos, fue trasladada a donde hoy está, o sea, en la confluencia de la senda del Hituelo, que le da su nombre, y el camino de Zaragoza.

Llamaba la atención de cuantos veían este religioso monumento la hermosa cruz que le servía de remate y una noche desapareció ésta sin que se lograra averiguar quién fue el autor del robo; pero indudablemente obedeció éste al gran mérito artístico que aquella tenía.

Nunca dejéis hijos míos, que los prejuicios os dominen. Ya veis cómo el alcalde, su hija, y todo el pueblo sufrieron las consecuencias del odio y de racismo. Todo por no admitir que los otros pueden ser diferentes, pero no por ello dejan de ser igualmente respetables.


Una parte del numeroso público asistente

· Agradecimientos

Desde la A.Cultural el Hocino queremos dar las gracias a todos los que han colaborado en la restauración del monumento de la cruz del Hituelo en los últimos años, al escultor José Luis Plou por la restauración y elaboración de la nueva cruz, a los protagonistas de la obra y quienes han colaborado en ella durante sus ensayos, adaptación, y atrezo, o han sugerido ideas. Todos han sido indispensables.

Hay que recordar que la Asociación Cultural el Hocino ha contado con la colaboración de varios organismos para la realización de esta y otras actividades, como la Sección de Cultura de la Diputación Provincial de Teruel, el Ayuntamiento de Blesa, y la Caja de Ahorros de la Inmaculada.


Ayuntamiento de Blesa


Caja Inmaculada